Por Eliseo Caballero Estamos en un mundo donde todo es efímero, donde el presente es pasado, donde el futuro es presente, donde el mañana es hoy… La vida está pasando y se nos escapa de las manos deslizándose entre nuestros dedos como cuando cogemos un puñado de arena en la mano y la abrimos, y vemos cómo cae… el tiempo nos controla. Todo nuestro mundo está diseñado para que el tiempo pase muy deprisa y no podamos detenemos, no podemos parar, es una vorágine que nos va devorando poco a poco, pasan los días, y no nos damos cuenta de ello, no nos damos cuenta del valor del tiempo. Sin embargo, cuando parece que este mundo que nos rodea no puede parar, ocurre algo, algo simple, algo inocuo, algo inesperado y vuelve a aparecer ese tiempo eterno, ese tiempo de reflexión, ese tiempo de tranquilidad, ese tiempo donde nos encontramos y podemos ver que la vida tiene muchas cosas bonitas que se deben disfrutar con calma, con sosiego y con perspectiva. El tiempo se para.

En esta locura tan bonita que es la vida, en uno de mis viajes donde el tiempo es fundamental para aprovechar al máximo las experiencias de conocer nuevos sitios, tuve la suerte de conocer lo que a priori era una bodega más del mítico Barrio de la Estación de Haro (La Rioja), la bodega más antigua del barrio, Rafael López de Heredia (Viña Tondonia). Sin embargo, al traspasar la entrada, algo mágico sucedió, mi reloj se paró, mi móvil no tenía cobertura, mi mente se olvidó de inmediato del día en el que estaba… el tiempo se había parado, y estaba dentro de un bucle temporal… la magia del tiempo, como diría el famoso bolero «reloj, no marques la hora…»

Hace siglos se hacían las cosa de forma menos industrial, todo era más artesano, todo se cuidaba con mimo, y las tareas las hacían las personas con sus errores y sus virtudes, pero con el cariño de hacer algo especial con un sello propio. Eso es lo que ocurre en esta bodega, una manera de hacer las cosas que pasa de generación en generación, una tradición que no solo no se pierde, sino que se mantiene, se cuida y se mima con orgullo y eso ha hecho que esta bodega tenga un sello propio y se convierta en una leyenda.

Una leyenda «es una narración de hechos sobrenaturales, naturales o una mezcla de ambos que se transmite de generación en generación en forma oral o escrita. Generalmente, el relato se sitúa de forma imprecisa entre el mito y el suceso verídico, lo que le confiere cierta singularidad. Se ubica en un tiempo y lugar familiar de los miembros de una comunidad, lo que aporta cierta verosimilitud al relato. En las leyendas que presentan elementos sobrenaturales como milagros…»

En España hay grandes vinos, se me vienen a la cabeza varios como La Ermita, Pingus… pero para ser leyenda hace falta algo más que ser muy bueno, hace falta el poso que deja el reconocimiento año tras año, década tras década… el tiempo, hacer algo diferente durante muchos, muchos años y que sea reconocido. En España hay dos leyendas: una es Vega Sicilia (en el extranjero, salvo los muy entendidos no saben que es Ribera del Duero),que existía mucho antes de que existiera la Ribera del Duero como tal DO y Viña Tondonia, que siendo un Rioja y estando orgulloso de ello, va un paso más en los mercados internacionales, y se les compara con las grandes leyendas mundiales del vino. Como anécdota personal puedo contar que en todos los restaurantes internacionales de cierto nivel en que he estado, dentro de la carta de vinos, donde, por desgracia, apenas hay vinos españoles, siempre he encontrado este vino, que no falta en ningún sitio importante… Algo han estado haciendo muy bien.

En el Barrio de la Estación de Haro nos encontramos también con Bodegas Roda y su «alma mater» y buen amigo, el gran Agustín Santaolaya, que acuñó el concepto de «embotellar el tiempo». Una botella de vino recoge todo un año, con su sol, con su nubes, con sus lluvias, sus heladas, su rocío de las mañanas, sus días, sus noches, sus alegrías, sus tristezas, sus sonrisas y sus lágrimas… todo un año recogido en una botella, un año de nuestra vida embotellado,como se guardan los años en nuestra mente, en nuestras fotos, en nuestros recuerdos… y Viña Tondonia, hace una cosa especial: reflexionar durante años, para verlos con perspectiva y desde la madurez, desde la frialdad y desde la reflexión que nos da ese trascurrir temporal… recordar y dar más valor a lo bueno y alejar y difuminar lo malo en el tiempo y que se pierde en lo más profundo de nosotros… Todo eso se refleja en los vinos y en las añadas de esta bodega, no salen vinos año tras año, solo salen vinos fruto de esa madurez que nos da el paso del tiempo: vinos más expresivos.

Los vinos recién llegados al mercado Viña Tondonia Tinto 2006, Viña Tondonia Blanco 2005, Viña Tondonia Rosado 2009… el tiempo, ese objeto oscuro del deseo, ver las cosas con tranquili­dad, hacer las cosas con ilusión, hacer las cosas con perspectiva…

Viña Tondonia Tinto 2006, tinto fino de !a Rioja; estos vinos han hecho grande a la Rioja en el mundo, el tinto fino clásico de la Rioja, sutil, ligero, lleno de matices, aromas a frutas rojas… vino largo, suave y elegante.

Viña Tondonia Blanco 2005, uno de los mejores blancos de España, para mí de los dos o tres mejores, un vino lleno de personalidad, de elegancia, de matices, de giros, y vino que cada sorbo, es como beber un vino nuevo.

Viña Tondonia Rosado 2009, el mejor rosado del mundo, todo el mundo lo busca, pero nadie lo encuentra, salen muy pocas botellas a la venta. Vino especial y difícilmente de explicar en unas palabras. He probado muchos vinos en el mundo y puedo escribir que este es uno de los 10 mejores que he probado nunca.

En un mundo como el que nos rodea, en el que se han perdido muchas pequeñas cosas, que hoy pueden parecer insignificantes, sin embargo, esas pequeñas cosas muestran los valores y la esencia de quien los hace y cada Navidad María José López de Heredia me manda una felicitación navideña y sus emails los firma como biznieta, y son esas pequeñas cosas que hacen que el mundo sea maravilloso. Todo eso, y mucho más, es Viña Tondonia, toda una filosofía por descubrir en cada botella.

*Elíseo Caballero es socio-director de AGAZ (Abogados y consultores), ‘winelover’ y ha sido articulista en el diario Ideal sobre vinos y organizador de varias ediciones de Granada y Almería Gourmet.